Translate

sábado, 24 de enero de 2015

El tiempo puede hacer un montón de cosas, como quedarse clavado en la cabeza también

El tiempo puede hacer un montón de cosas,
como quedarse clavado en la cabeza también.
Todo el resto del poema
no va a ser más que la justificación de la escritura.
El resto del poema
sólo va a decir
que el tiempo
hace un montón de cosas
igual que las palabras
pero no siempre lo que nosotros pensamos

A veces
se queda calvado.
El tiempo
tiene que ver con el amor
Y cierto tipo de amor
sobrevive a los tiempos.
Por eso escribir sobre los tiempos clavados
es escribir también sobre el amor
que queremos vivir.
que queremos vivir
qué queremos vivir
El tiempo ese que hace un montón de cosas,
sobrevive como un peldaño afelpado en el que puedo rosarme cuando mi cuerpo siente el frio.
Sobrevive acostado en una alfombra beight con tus cabellos dorados
que se me meten en la boca
sobrevive en el viento
en la cara
que entra por la ventanilla del Toyota.
El tiempo sobrevive clavado
con un eco de colectivo yéndose para siempre
con la cara apretada en un hostel en Salta
cuando ya me había quedado sola.
Clavado en la cabeza el tiempo
se parece al verdadero amor
que sobrevive
adentro del relato del verdadero amor.
y ahora ya no sé ni quienes seríamos.

Sin embargo,


me calma ver los ojos de los animales que andan por las calles
y que un día de pronto conocen al animal de su vida
pero no se quedan nunca con él.
También me calma ver como los caninos persiguen
a las mariposas
hay algo en eso de buscarlas
ni si quiera un morbo
hay algo
yo quiero pensar que es el movimiento
Entonces aunque ciertos tiempos se hayan quedado clavados
podemos relatarlos
como los tiempos de ese amor
y así lavarnos las manos
por así decir
y así
 decir por decir
que el tiempo
se quedó clavado
pero hizo un montón de cosas
ahí sentadito
sólo
como un recuerdo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿Y si cerrás los ojos?, ¿y si los cerrás?, cerralos por favor. Apuntes desordenados sobre una educación desde los afectos /parte 1




La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad.

Tesis III de Marx sobre Feuerbach.



" Pienso en los jóvenes, y pienso en que no se tienen que dejar dormir, apabullar. Hoy siento mucha frivolidad, estupidez. A cambio, pienso que deberíamos vivir más plenamente en los afectos, en el conocimiento, buscar ahí la fortaleza y la vitalidad. No corresponde esa anestesia que parece generalizada en la sociedad. Por eso es fundamental encontrar un paradigma propio, un sentido a la vida. "

Maria Paulinelli, en entrevista en Gala Visuales http://galavisuales.com/maria-paullinelli-la-educacion-puede-cambiar-el-mundo/




La realidad irrumpe contra mi y mi conciencia. Soy un sujeto no transcendental que se mueve por el parque Las Heras, tengo una idea, pero la realidad me la arrebata y me deja perpleja. Entro al campo con algún motivo con alguna forma previa de decir, pero no me sale. Soy un sujeto de enunciación a punto de mutar. El corazón tiene un protagonismo también, la idea se desvanece. En un esfuerzo pierdo a mis compañeros, me empiezo a perder en la cantidad de gente, saco la cámara la prendo, la apago. Me desvanezco entre el ruido de los tambores, me disipo, me rebusco, no entiendo.


En eso me devuelve a la realidad unas caras conocidas, me escapo de nuevo, me desperdicio. En el fondo siento un sonido que dice “profe” aparecen dos de mis alumnas del colegio y se rien y me dicen que bueno verla acá. Ahí entiendo todo y les sonrío. Les cuento que estoy trabajando y se rien. De pronto su presencia modifica mi idea, amplia mi horizonte y modifica mi noción de esperanza. Me cambia. Me educa. Están contentas. Hablamos de las cosas que no están permitidas en diversos establecimientos y de cierto tipo de represión. De todos modos se reelabora una complicidad. Siempre lo supimos.
Voy al campo con una intención, una determinación y un horizonte, pero en el medio de ello me pierdo.
Me refugio en una esquina, dejo de lado el revuelto en el que se agita la diversidad. Modifico cuestiones de la luz de la cámara y entro de nuevo al “campo”. Me pregunto por lo que he leído e intento recordar algo. Me gana el cansancio de horas sin dormir, de demasiada teoría junta, de los arrebatos de mi mente y mi corazón y camino entre la gente. Me gusta haber ido sola, experimento la libertad de caminar por dónde quiera caminar. En el medio de la gente visualizo algún tipo de felicidad o de alegría, pienso en Spinoza y me rio, ha sido un buen amigo Baruch el último tiempo. Tengo calor, mucho calor y miedo. El miedo es una sensación, de nuevo late fuertísimo mi corazón. Cierta parte de mi hubiera querido quedarse en la cama a pensar un poco pero fui igual al campo a encontrarme con la gente a “sujetear en la interacción”.
De repente ya mi atención no se vuelca tanto en lo que centralmente está pasado sino en los que no están participando en la marcha y eventualmente se ven asfixiados por la conmoción que produce la gente de los mismos sexos besándose desesperadamente en la calle, caminando de la mano y diciendo cosas. Sobre todo diciendo un par de cosas. Centro mi atención en los “otros” en los que en ese momento son los otros y en sus miradas, algunas de admiración, algunas de indignación, algunas de duda, algunos, otros, directamente bajaban las miradas.
Me interesaron de pronto los otros, y el tipo de violencia que imponía que calle estuviera habitada por seres con modos de vidas diferentes. Otra vez deviene la pregunta por la totalidad, y por las partes que son partes en tanto esa totalidad y la pregunta por la vida, y por su posibilidad y por la paz. Y por esa conexión a veces imposible entre todos estos sujetos trancendentales y pienso dónde, dónde está?
Delante de nosotros aparece la vida, la calle, los sonidos, la cerveza y el olor al humo que despedían algunos autos. Unos saludos, unos abrazos y la alegría de nuevo de cuerpos transpirados y llenos de seguridad, habitando su lugar, su momento del año en la Córdoba Capital. Camino por la calle preguntándome por la totalidad, y sus modos imposibles, por las frontera que imponen los cordones de las veredas y por las fachadas de unos y de otros. Una fachada completamente colectiva e impersonal. Mis fotos son un scauting panorámico de cierta afección, modo de afección, pero acá no hay individuos hay sujetos colectivos que saltan y quieren y desean y aman y desean, pero nosotros y los otros también.
Le digo a una amiga que los gays no aman también, y se me rie y me dice claro y seguimos marchando acompañando la proliferación de un deseo, la necesidad de otro modo de pensar la totalidad, la convivencia, el mundo de la paz. Pero la violencia nos arrebata en todo tiempo, la cantidad de gente afectados de alegría lo apacigua un poco. Tomamos un montón de jugo y nos hacemos pis, pero no hay baños en los lugares públicos, en la calle no hay lugar para la intimidad, pero ahora la intimidad había sido trasladada a las calles, no había lugar para hacer pis, pero si había un medio propicio para besarse y para amar. Eso resultaba mínimamente curioso también. Dónde radicaba entonces esa suerte de intimidad a ciertas necesidades biológicas de nuestros cuerpos. Cuales eran realmente las necesidades biológicas, amar? Una necesidad biológica, apasionarse otra.
Seguimos caminando hasta la Plaza de la Intendencia, ya el sol bajó y nos veíamos menos. Prendo el flash, en contraste hora mis fotos tiene más luz en la noche.

La noche se terminaba con el sonido de las bandas. En eso intento pensar en cual había sido la imagen o la metáfora más fuerte de la jornada. Entiendo que nada le había ganado al acontecimiento del encuentro con mis alumnas. Levanto la cámara saco una panorámica. Cuando veo la foto, las chicas estaban ahí. Lo reconocí por el mechón violeta de una de ella. Fue un color nuevo, intenso. En ese momento supe que la totalidad había triunfado en ese pequeño saludo arrebatado. Había puesto en funcionamiento otra máquina que tiene que ver con las pasiones y las formas que atraviesan nuestros cuerpos. La educación se había hecho carne, había sido otra. Había salido de las aulas. La revolución molecular se había hecho presente en el sol del parque las Heras y la transpiración de mi espalda por la mochila.

Ese hecho fue lo único que no entró en el scauting de las fotos. Eso fue lo único que entró en mi conciencia y modificó mi idea y entonces deje de ser el sujeto trascendental que era. Mi idea ahora es una idea más adecuada que antes, pero la modificación de mi idea no estuvo dada por un parámetro de la racionalidad. Estuvo dada por un par de palabras de dos chicas de 14 años, por un movimiento de mis moléculas, por un afecto.
Mi cuerpo cansado se levantó hoy domingo 09 del 11 de 2014 a escribir estas páginas, para no olvidarme de dónde nació esta nueva flor, esta nueva idea.




miércoles, 29 de octubre de 2014

Sarmiento no era escritor

Me doy cuenta mientras paseo
que no me importan tanto las palabras
quiero decir
nunca fueron de mi real interés.

Hay una diferencia fundamental
entre la palabra y el concepto
y yo voy por lo último como fuente de creación.

Dicen que las palabras pueden hacer cosas
yo creo que sólo pueden nombrarlas
generar una identidad débil con la cosa que se esfuma con el correr de los límites
                                                                                                       /geográficos

Mientras paseo
de la cocina al baño y de allí a la ducha,
pienso que la real impronta está en el concepto
y claro,
necesitamos de algunas palabras para colocarlos al frente de todos.
Pero los conceptos se crean en otro lado,
son imágenes que aparecen en la mente,
imágenes previas a una articulación con el palabrerio.

Seguramente los linguistas pondrá el ojo en este poema
y lo van a defenestrar,
pero como es un poema
no pueden hacer nada.

Su argumento estará puesto y ex-puesto
en formas articuladas de palabras : conceptos.
Una vez más
ese "di" de Austin
es la imagen de algo,
ese binomio significante no hace absolutamente nada en el mundo
sin una voz que lo ponga en práctica.

Es un falso problema pensar
que las palabras  cambian al mundo.
Eso le concede toda la responsabilidad a los escritores que casi nada tiene que ver con la conformación de la política financiera o la ética.

Acaso se ha visto a algún escritor conducir un país?

El escritor desea
El filósofo crea los conceptos
y el político es el que lo hace cuerpo en el pueblo sufriente.

Nada indica que no pudiera condensarse todo esto en el mismo individuo,
El sujeto es un ser que se escinde
y vive realidades múltiples
en su mundo de la vida cotidiana
pero las palabras
ellas si que solas
ni siquiera han colaborado
a este poema juvenil.

lunes, 20 de octubre de 2014

De: Yo me voy a casar con una filósofa. Fragmento 12

Epicuro dice
que lo que más infeliz le hace al hombre
es el temor a perder lo que tiene.
Epicuro quiere que nos relacionemos
con las cosas
de modo efímero
es decir
sin pensar
que pueden ser para siempre.
Busco en Google la cara de Epicuro
y me parece un tipo serio
le envidio un poco la barba acanalada
que baja por su mentón.

Ahora que ya no sé nada de vos
podemos pensar que somos más libres
Pero eso también es una ficción
igual que el futuro
y los proyectos.
Nada intransigente nos separa de ser el que duerme
en la calle, a riesgo de morir de frio.
No hay exactamente nada
que importe
más allá de la experiencia de la felicidad y del amor.
Somos como ostras,
como mamushcas para desmantelar
una y otra vez
a condición del vacío que todo el tiempo
nos acecha.

jueves, 16 de octubre de 2014

acá no hay poesía mamá

Los poemas no dicen tantas cosas
no saben explicar
las cosas
que pasan
en las cabezas
y en los corazones.

En el corazón no hay poesía mamá
en mi corazón hay un hueco profundo
que no se termina de cerrar
nunca cicatriza
y me hace morirme
día a día.
En mi corazón no hay poesía mamá
el poema radica en la forma
que usa mi corazón
para nombrar
las cosas
que no se pueden explicar
En mi corazón hay un hueco
que se ahonda aún más
cada vez que me mira indiferente
en la esquina de Rodeau
cada vez que la gente se miente
y se engaña
a si mismo y a los otros
hay un hueco hondo
que aprendió a callarse algunas cosas
y dejar ir
pero que se ahonda
cada vez que se acuerda
porque no fue a romperle la casa, la puerta delacasaydecirle
decirledecirledecirledecirle
decirle
decirle
de
cir
le eeeeeeee eeeee.
o  sino que la equivocada era yo,
pero el decoro
de qué carajo nos va a salvar?

en mi corazón mamá
está un tipo que se fue todas las veces que pudo
en modo de loop
y que me lo acuerdo cuando las drogas
hacen su efecto
o cuando una chica se va
en modo de loop
y entonces
me cago de risa del psicoanálisis
y me digo
la poesía no es psicoanalista
pero en mi corazón no hay poesía mamá
tampoco el montón de palabras
ni los libros que voy a escribir para contar lo que le pasa a mi corazón
en mi corazón no hay poesía
hay un poco de sangre que bombea mamá
yo le puse un nombre
a mi corazón
que un día te lo voy a contar,
pero hoy no,
el chabón no quiere identidades,
ni ataduras
hoy
está triste.

martes, 30 de septiembre de 2014


diezmil cosas editora se va a Buenos Aires al festival APOA La Juntada de poesía joven del país 

viernes, 5 de septiembre de 2014

En el cuerpo está el cerebro y también el corazón


"El amor es movimiento"
Mariano Blat

Lo que me gusta de estar en ciudades extranjeras
es que me hace reparar
que todo esto que tardamos tanto tiempo en construir
y muchísimo más esfuerzo en sostener
se desvanece
en el preciso instante
en que nuestro corazón
además de nuestro cuerpo
se traslada.


Ese tipo de movimientos
resultan por lo menos interesantes

Nacemos con la idea de un corazón necesariamente sedentario
que se queda en el lugar
dónde lo acogieron por primera vez.
Todo lo que no se le parezca a eso se traduce como: tragedia.

Con esos conceptos y algunos mitos
el psicoanálisis se instaló
como la ciencia que destruyó por un siglo entero
el lugar
dónde el corazón
late

Con todos esos conceptos y la fuerza de un poder de representación
olvidamos a toda una mitología
que seguramente
también
nos dice muchas cosas
además de Edipo.

Había una vez un corazón
que aprendió a correr
a escalar
a transpirar
hasta el límite
el astro de la posibilidad
y que aunque después nunca sabía cómo seguir
intuía firmemente que antes de los griegos
hubo
otros
y otros
y que después de Edipo
vinieron a su casa otros
reyes
y que incluso él
con su cuerpo
en uso e incorporación
podía ser
el rey.

Lo que me gusta de las ciudades extranjeras
es que mi cuerpo en movimiento
es mi única herramienta
de salvación.
Allí toda mi historia desaparece
incluso mis representaciones
y hasta mis padres
entonces puedo pensar
que en el caos se construye algo así
como mi corazón
desde la nada
Entonces lo pongo en movimiento
mientras late
en mi cuerpo
por cada cosa que late
lo pongo en movimiento
siempre que lata
fuerte
mente
(sin)

eso.